jueves, 2 de septiembre de 2010

EL Patio de mi Abuelo...

El patio de la casa de mi abuelo, era un sitio muy especial, en el había un taller lleno de herramientas y ruedas de vehículos. Recuerdo que con mi primo transformábamos este sitio en un lugar lleno de magia, las diferentes herramientas y piezas extrañas se convertian en robots, naves espaciales y autos, con los cuales jugábamos durante toda la tarde, las ruedas eran verdaderas fuertes de batalla o bien junto a las sabanas de mi abuela y las sillas se transformaban en una verdadera casa club. Lo que más recuerdo es como nuestra imaginación nos llevaba a mundos que no existen en este y en ellos pasábamos mucho tiempo, tiempo que no tenian limite, pero se hacía siempre poco. La mayoría de las veces se terminaba este mundo cuando mis tíos nos invitaban a subir al árbol de damasco del vecino, el cual colindaba con nuestra casa y gran parte de sus frutos caían en el techo de la pieza de mi tío Güille. Junto a mi primo Mario empezábamos otra travesía que era subir esa enorme escalera que llegaba al techo, por lo general siempre fui yo el más cobarde pero me armaba de valor para cumplir con el objetivo, una vez arriba sacábamos y juntábamos los damascos en bolsas para que mi abuela hiciera su exquisita mermelada. Desde aquí se veía el atardecer y era algo increíble y veíamos las nubes del cielo pasar, recuerdo que nos sentíamos tan grande, los techos de las otras casas siempre fueron nuevas aventuras que nunca concretamos no nos daba el valor porque cada vez que lo intentamos mi abuelo estaba alerta para decirnos que podíamos caer , el era tan atento y preocupado, y que era muy peligroso. El patio de mi abuelo fue y siempre será en donde las más grandes aventuras se vivían, era mágico, único y sobre todo era mi refugio.
En honor a mi abuelo, mi gran padre. Oscar Ceballos Morales Q.E.P.D.